Otro reto aleatorio, con la condicion de centrar la historia de sant jordi en una fiesta en la playa, aprovechando que ya tenía el dibujo de este año he hecho my adaptación:
Tonh desfondó el barril de cerveza, era el quinto desde que se había puesto el sol, llenó varias jarras y se las tendió a Iv, la camarera, no sin antes echarle una ojeada a su generoso busto, a lo que ella respondió agitándolo un poco.
- Miralas todo lo que quieras pero yo se quien te gusta – dijo arrastrando las palabras en tono burlón y movió la cabeza señalando una mesa. Allí estaban sus amigos y entre ellos Lir, una chica pequeñita de pelo corto y rojizo, normalmente vestía pantalón y camisa, como si fuera un chico mas, pero esa noche se había puesto un vestido granate con adornos dorados, estaba preciosa- Espera un momento, voy a buscarla y le dices algo, ¿te parece?
Enrojeció de golpe y empezó a balbucear una respuesta coherente. Iv estalló en carcajadas y se alejó con las jarras de cerveza mientras le guiñaba un ojo.
- Mira que puedes llegar a ser mono cuando te pones así.
Su risa se perdió entre el jolgorio de la multitud, el pueblo entero estaba en la playa celebrando el solsticio, no tenían nada que celebrar, pero su padre ya decía que cuando nada marchaba bien la gente cerraba los ojos y bebía otro trago.
El crepitar de la hoguera enmudecía por la música de los destartalados trovadores, sus notas alegres acompañaban la danza de ebrios y serenos por igual, aunque cada vez había menos de estos últimos.
Sería una noche muy larga, limpiando y sirviendo jarras, aguantando borrachos y encima no podría ir con sus amigos. Pasó el paño por el tablón que hacía de barra improvisada, más por hacer algo que por limpiar, pues ya estaba todo pegajoso y lo único que conseguía era distribuir más la mugre, abstraído en el proceso miró hacía la mesa donde quería estar. Jayce, Timothy, Alice, Wayne, Elyn y… ¿donde estaba Lir?
- ¡Alelao¡ ¿Tienes para mucho rato? – Pese a llevar vestido y parecer una señorita, los modales de Lir seguían siendo los mismos. – Vamos a ir unos cuantos al torreón, a ver quién se cagan antes.
El torreón, una ana antigua edificación en lo alto de un peñasco desde donde se divisaba toda la bahía del pueblo. Años atrás un mago había vivido en el y gracias a el torreón había servido de faro, luego el mago desapareció, nadie supo los motivos, pero un día dejo de brillar. Desde entonces poca es la gente que se acercaba al torreón, y los pocos que lo habían hecho comentaban que estaba maldito, que una bestia mató al mago y que ahora merodeaba por los alrededores de la torre.
Nunca le había hecho gracia esa zona, pero tampoco le tenía miedo, simplemente, no quería arriesgarse a que fuera verdad. Pero de todos modos su padre no le dejaría salir de detrás la barra hasta que no quedase ni una gota de cerveza en los barriles.
- Supongo que aún tardare, hay quien puede beber un poco más y el viejo no me va a dejar mientras pueda embolsarse algunas monedas más. Cuando acabe me vengo.
- Bah, eres una nena! Tranquilo, mañana te regalo este vestido, te sentará muy bien – Le sonrío y se fue en pos del grupo. Se quedo mirando el bamboleo de los glúteos de Lir bajó el tejido carmesí al alejarse.
Exquisita imagen que lo dejaría embobado durante unos instantes, hasta que una colleja de su progenitor le hizo volver a la realidad y desfondar el siguiente barril.
Al grupo de trovadores se le unió un malabarista con sus bolas de colores bailando entre sus manos, cada vez mas gente estaba en el baile y menos en las mesas, cada vez se vaciaba más lentamente el barril y el cansancio arreciaba en Tonh mientras miraba el torreón y pensaba en ella.
La música cesó y los gritos llegaron, hendieron en la fiesta como un cuchillo corta la mantequilla, los ebrios parecieron recobrar la compostura y el poco ánimo festivo se desvaneció. Acaba de llegar Wayne y los demás corriendo, hablaban a trompicones, faltos de aliento y su cara estaba pálida a la luz del fuego. Tonh no llegó a escuchar la historia completa, solo que Lir se había caído por una grieta y que algo la había cogido, dejó el delantal y salió corriendo hacia el torreón.
A medida que subía la cuesta del peñasco le faltaba el aire, la luna apenas iluminaba el lugar, llegó hasta la base del torreón, la enorme estructura se alzaba imponente en la oscura noche, pero apenas le importaba, busco alrededor hasta dar con un agujero en el suelo, parecía dar a una cueva. Asomó la cabeza en su interior y gritó el nombre de Lir, pero solo obtuvo el eco de su voz como respuesta. Descendió como pudo y se encontró en una sala excavada en la roca, bajo la tenue luz que se filtraba del techo, vio un rastro que se internaba hacía el único túnel.
El ambiente era más húmedo y las paredes tenían algunos hongos y moho, siguió el rastro en el túnel el tiempo que pudo, pero pronto se vio sumido en la oscuridad. No sabía que hacía allí, tenía miedo, pero no podía volver atrás, no si Lir estaba allí.
Cuanto mas se internaba mas frío hacía y con la humedad empezaba a calarle los huesos, le empezaban a temblar las rodillas, pero no podría decir si era del miedo o del frío. No veía nada pero seguía avanzando guiándose por el recorrido de la pared, un ruido lo hizo parar. Una brisa traía sonidos como de vapor acompañados del chirriar de goznes y maquinaria mal engrasada y el ruido de pasos pesados sobre el duro suelo. Avanzó con cautela y pronto vio un resplandor iluminando lo que parecía el final del túnel.
Asomó la cabeza por la salida del túnel, se encontró con otra sala circular, esta vez no parecía estar esculpida en la roca, sino mas bien parecía el interior de un edifico, aunque poco podría ver con la poca luz disponible. Se sorprendió al ver la fuente de esa luz, una mole metálica se desplazaba en el interior de la sala, sus piezas tenían un conjunto de runas gravadas que emitían la luz. Algún tipo de engendro mecánico, ¿sería esta la bestia que habría matado al antiguo dueño del torreón?
En un extremo de la sala había un ventanal, donde se filtraría la luz del exterior si las cortinas no estuvieran corridas, y tendida en el suelo, bajo las cortinas, estaba Lir.
Solo pudo echarse al suelo y rodar cuando la mole embistió, estampó uno de sus brazos justo donde Tonh había estado situado. Piedrecitas y polvo cayeron sobre el mientras rodaba, moviéndose como podía para evitar el agarre de los inertes brazos. No tenía tiempo de pensar, en la agobiante oscuridad se guiaba por el brillo de las runas para evitar los golpes, mientras a su alrededor el suelo se hacía polvo bajo la presión y los golpes del autómata. No supo cuanto rato estuvo huyendo, pudo haber sido un minuto como una hora, pero su cuerpo no podía más, enfrente de él tenía a la mole, parecía observarlo desde un cristal rojo situado en el centro de su estructura, ¿Así iba a acabar todo?
De repente se giró y el cristal alternó entre Lir y él, pareció decidirse por ella y empezó a avanzar. Tonh utilizó los últimos resquicios de fuerza que le quedaban para cernirse sobre la criatura, aporreó el cristal y la carcasa metálica con los puños desnudos, unos golpes sin pensar, histéricos, la manifestación de su impotencia al verse incapaz de salvarla a ella, había ido allí con la esperanza de ser el príncipe azul, el valeroso caballero de los cuentos y había acabado siendo un iluso, pero aun así no podía dejar de intentarlo todo, al menos moriría el antes que ella…
Siguió golpeando hasta que sus manos sangraron, su cara, bañada por las lágrimas, se salpico de rojo pero no cesó en su intento, cuando no pudo dar ni un golpe mas empezó a llorar apoyado en el que sería su verdugo, cerró los ojos y aguardó el momento.
Un momento que nunca llegó, la construcción cogió a Lir y la levantó, la ayudó a ponerse en pie. Sus ojos estaban bañados en lágrimas y miraba a Tonh de hito en hito
- Esto ¿Esto es lo que sientes por mi? ¿Por eso siempre te cuesta tanto hablar conmigo? Oh, Tonh – Le abrazó y aunque hubiera querido contestar no habría podido, Lir hundió sus labios en los de el.
Tonh estaba confuso, no solo por la reacción de ella, sino por que la mole que lo había intentado matar seguía allí, aguardando, aunque no sabía bien a que, en ese momento tampoco le importaba, si iba a morir que fuera en los labios de Lir.
Cuando concluyó el beso, el automata había abierto una puerta y parecía indicar que lo siguieran. Se adentraron en otra sala, en su interior había una rosa situada en un pedestal, brillaba con un tenue destello.
Los engranajes chirriaron al recoger la flor y entregársela a ellos, cuando la sostuvieron entre los dos, el brillo de la flor cobró intensidad y, con ella, el resto de la torre, el manto de oscuridad que había cubierto el torreón fue cayendo. Por fuera la torre brilló como antaño, iluminó la bahía y los habitantes que aún recordaban esa época dieron las gracias a los dioses por devolverle la luz al pueblo.
La luz de la torre la generaba el amor que se profesaban dos personas, al morir la amante el mago cesó en su empeño por vivir y, al igual que la luz de la torre, su vida fue perdiendo brillo hasta que se apagó. Su último legado, un autómata que velaba por la rosa hasta la llegada de quién pudiera volver a traer la luz.
Esa noche el pueblo volvió a reír, aunque nadie se acercó al torreón, si lo hubieran hecho habrían escuchado la razón del brillo, el anhelo de tanto tiempo por fin desatado, gemidos bañados por la luz de sus sentimientos.

El autor dice:
Me pasa lo de siempre de lo que tengo en mi cabeza a lo que sale hay un trecho, en este además esta el añadido de acabarlo todo para sacarlo antes de las 12 de modo que no ha habido una segunda lectura y el sueño tambien ha influido(cosa que me haría falta para acabar de valorarlo), si alguien se lo ha leido espero que no haya sido muy pesado, como siempre digo, si tengo tiempo mirare de releerlo y ver si puedo pulirlo (aunque luego nunca lo haga).
Cualquier comentario será bien recibido, pero no os paseis demasiado *_* (ojitos de cordero “degollao”)